Un Día de Derechos que ni la Lluvia Pudo Apagar

El 20 de noviembre se celebra en Ecuador —y en muchos países de América Latina— el Día de los Derechos de la Niñez, una fecha especial para recordar que cada niño y niña tiene derecho a ser escuchado, protegido, amado y respetado. En Mi Pequeño Mundo, no dejamos que ni siquiera la lluvia opacara esta celebración tan importante. Al contrario: la lluvia fue testigo de su valentía.

Aunque el cielo decidió acompañarnos con gotas inesperadas, nada detuvo el espíritu festivo y comprometido de nuestra comunidad educativa. Improvisamos un escenario cubierto, ajustamos micrófonos, alisamos trajes… ¡y el corazón se llenó de emoción!

La voz de los más pequeños, más fuerte que nunca

Fue entonces cuando los pequeños protagonistas del día tomaron el centro del escenario: los niños y niñas de la sección Jirafitas, ataviados con vistosos trajes de charros, llenos de color, orgullo y entusiasmo. Con el micrófono en mano y guiados por la siempre inspiradora Maestra Angie (Angélica Soria), levantaron sus voces para declarar, uno por uno, sus derechos como niños y niñas.

“Tengo derecho a ser escuchado”, “Tengo derecho a jugar”, “Tengo derecho a vivir sin miedo”…
Cada frase resonó con fuerza, no solo como palabras aprendidas, sino como una promesa de dignidad, autonomía y respeto.

Ver a esos pequeños oradores, seguros y firmes, fue un recordatorio poderoso: educar en derechos desde la primera infancia es sembrar justicia, equidad y empoderamiento. Cuando un niño sabe lo que le pertenece, crece más seguro, consciente y capaz de defenderse y respetar a los demás.

Y después… ¡la música tomó el escenario!

Tras la emotiva declaratoria, los Jirafitas demostraron que también son artistas natos. Con una dulce y alegre canción, llenaron el ambiente de risas, aplausos y emociones compartidas. Padres, madres, docentes y personal administrativo no pudieron evitar sonreír. Fue un momento de comunidad, amor y celebración.

Por qué esto importa

En Mi Pequeño Mundo, creemos que conocer sus derechos a temprana edad no es solo un ejercicio pedagógico: es una herramienta de transformación social. Niños y niñas que crecen sabiendo que tienen voz, que sus sentimientos y opiniones importan, se convierten en adultos más empoderados, menos vulnerables y más capaces de construir un mundo más justo.

Este acto, sencillo pero profundo, fue una muestra clara de cómo la Educación Respetuosa y el aprendizaje vivencial pueden cambiar realidades, una sonrisa, una canción, una declaración a la vez.

Un reconocimiento merecido

Hoy queremos dedicar un aplauso especial a la Profesora Angélica Soria (querida Maestra Angie), por su sensibilidad, paciencia y compromiso. Gracias por guiar a nuestros pequeños con tanto amor, por enseñarles a usar su voz y por convertir cada clase en una experiencia significativa. Tu labor marca la diferencia.

Gracias, familias, por estar presentes, bajo la lluvia y con el alma cálida.
Gracias, pequeños Jirafitas, por enseñarnos que la infancia también tiene voz…
Y gracias, lluvia, por no apagar nuestro fuego, sino por refrescar nuestro propósito.

En Mi Pequeño Mundo, cada día es un paso más hacia una educación que respeta, valora y celebra a los niños como sujetos de derechos.

Porque aquí, su mundo pequeño es, en realidad, inmenso.

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Celebrando la Niñez con Voz, Corazón y Valor en Mi Pequeño Mundo

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